Diagnosis

11-A2 Fractura extraarticular unifocal, metafisaria impactada

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Valoración clínica y radiográfica de los pacientes que pueden presentar una fractura del húmero proximal
Cualquier paciente traumatizado necesita una completa y sistemática valoración (por ej. el protocolo ATLS) para identificar y tratar lesiones que amenacen la vida o las extremidades. El dolor, la inflamación, una deformidad o heridas abiertas ayudan a localizar las lesiones. Cualquiera de estos signos y síntomas que afecten al hombro requieren una evaluación focalizada en dicha zona para detectar pulsos distales, valorar déficits motores y sensitivos, además de la movilidad activa y pasiva del hombro. Debe considerarse también la posibilidad de otra u otras lesiones asociadas, de la escápula, la columna cervical o de otra parte de la extremidad superior.

 

Después de haber determinado el estado clínico del paciente y estabilizado este, es obligado un examen radiográfico del hombro afectado. Deben realizarse una serie de radiografías adecuadas. Una verdadera proyección AP, una radiografía lateral axial, y una proyección en Y de la escápula. Al menos dos radiografías perpendiculares (una verdadera AP y una proyección en Y de la escápula) son necesarias para identificar el tipo de fractura. Una “verdadera radiografía AP” del hombro se realiza dirigiendo el rayo central tangencial a la superficie glenoidea. La proyección en Y de la escápula hay que realizarla dirigiendo el rayo central perpendicular a la glenoides. La proyección lateral transtorácica se considera hoy día obsoleta.

 

Una TC no es necesaria para todas las fracturas del húmero proximal, especialmente si el desplazamiento es mínimo. Puede ayudar mucho para valorar fracturas complejas, particularmente las que afectan a la cabeza humeral, o presentan una gran conminución. La TC ayuda a valorar:

 

   • La morfología de la fractura y el número de sus fragmentos.
   • El stock óseo de las tuberosidades y de la cabeza humeral.
   • El grado de conminución.
   • El tamaño de los fragmentos que pueden fijarse.
   • La longitud de la línea de fractura metafisaria posteromedial


 

Fracturas tipo A
Las fracturas tipo A son fracturas extraarticulares unifocales del húmero proximal. Existen tres grupos:

   • A1 son fracturas de la tuberosidad mayor
   • A2 son fracturas metafisarias impactadas, a veces referidas como fracturas del cuello quirúrgico
   • A3 son fracturas metafisarias no impactadas (desplazadas) que también afectan al así llamado cuello quirúrgico

 

Fracturas tipo A2
Los rasgos que distinguen a las fracturas A2 son a) su localización transmetafisaria a nivel del cuello quirúrgico y b) su impactación. A causa de esta última, son estables y se tratan normalmente de forma conservadora. Si se duda de su estabilidad, la valoración de la fractura bajo visión con un amplificador de imágenes puede ayudar. Las fracturas se pueden caracterizar también por la dirección de su angulación, fundamentalmente varo o valgo.

Options
1. 11-A2.1 Sin desviación frontal
2. 11-A2.2 Con desviación en varo
3. 11-A2.3 Con desviación en valgo

1. 11-A2.1 Sin desviación frontal

11-A2.1

11-A2.1

Las del subgrupo A2.1 son fracturas sin desviación frontal. Pueden estar impactadas anterior o posteriormente, lo que se puede ver bien en la proyección lateral axial o la escapular en Y.

11-A2.1

11-A2.1

2. 11-A2.2 Con desviación en varo

11-A2.2

11-A2.2

Las fracturas del subgrupo A2.2 presentan una desviación en varo. Su impactación puede ser puramente en varo, o asociarse a una angulación con ápex anterior o posterior.

3. 11-A2.3 Con desviación en valgo

11-A2.3

11-A2.3

Las fracturas del subgrupo A2.3 presentan una desviación en valgo. Su impactación puede ser, bien solo en valgo, o asociarse a una angulación con ápex anterior o posterior.

11-A2.3

11-A2.3