General considerations

La luxación glenohumeral de una fractura A1.3 (luxación anterior con avulsión de la tuberosidad mayor) debe reducirse por manipulación cerrada. Si no se consigue ésta, debe realizarse una reducción abierta.

Una vez reducida la luxación, las fracturas A1.3 se convierten en A1.1 o A1.2. Si tras la reducción de la luxación se observa la reposición de la tuberosidad mayor en su situación anatómica, se puede esperar que con un tratamiento conservador se obtenga un buen resultado.

Si la tuberosidad mayor no quedara perfectamente reducida tras la reducción cerrada de la luxación glenohumeral, debe considerarse la reparación quirúrgica de este componente de la fractura. Un desplazamiento de más de 5 mm implica que es muy probable el tope de la tuberosidad, por lo que se utiliza este límite como indicación para una RAFI.

Además del desplazamiento de la fractura, la morfología de la misma, la calidad ósea y las características del paciente, como la edad y la demanda funcional, deben también tomarse en consideración.

Se debe ser consciente de lesiones adicionales de los tejidos blandos que pudieran requerir un posible tratamiento quirúrgico por artroscopia, por lo que se recomienda un diagnóstico más preciso con una RM.

Recuerde que una luxación posterior ocasionalmente se asocia a una avulsión de la tuberosidad menor (se clasifica como A1.3.4).