La mayoría de las fracturas del húmero proximal pueden curar sin necesidad de intervenir quirúrgicamente, y muchas de ellas recuperan una función satisfactoria.

Los resultados del tratamiento conservador dependen del tipo de fractura, el grado de desplazamiento de los fragmentos y la estabilidad intrínseca de la fractura. Según nuestra experiencia, sirve de ayuda para la evaluación de la estabilidad el amplificador de imágenes.

Sin fijación, las fracturas desplazadas del húmero proximal raramente se mejoran con la reducción cerrada de las mismas.


El tratamiento no operatorio debe procurar una inmovilización mecánica hasta que el paciente se encuentre lo suficientemente cóm enlarge

El tratamiento no operatorio debe procurar una inmovilización mecánica hasta que el paciente se encuentre lo suficientemente cómodo para comenzar a utilizar su hombro, y la fractura esté lo suficientemente consolidada para que no sea probable un desplazamiento secundario.
Una vez cumplidos estos objetivos, se pueden comenzar los ejercicios de rehabilitación para recuperar la movilidad, la fuerza y la función.
Las tres fases del tratamiento conservador son estas

  1. Inmovilización
  2. Movilización pasiva asistida
  3. Ejercicios contra resistencia progresivos

La inmovilización debería mantenerse el menor tiempo posible pero, por supuesto, el tiempo necesario. Habitualmente, se recomienda una inmovilización de 2 a 3 semanas, seguida de ligeros ejercicios de movilización. Los ejercicios contra resistencia pueden comenzarse generalmente a las 6 semanas.