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El tratamiento no operatorio de las fracturas del húmero proximal comienza habitualmente con una máxima inmovilización, un cabestrillo y banda, o equivalente, llevados permanentemente. Si el paciente está incómodo, para dormir es preferible una posición semisentada.

Un paciente que esté muy cómodo, al principio del tratamiento o tras una cierta recuperación, puede necesitar menor inmovilización e incluso comenzar con una actividad suave del brazo lesionado.


Tan pronto como el dolor lo permita deben comenzarse, ejercicios pendulares (como se ve en la figura). Debería alentarse, tambié enlarge

Tan pronto como el dolor lo permita deben comenzarse, ejercicios pendulares (como se ve en la figura).
Debería alentarse, también, una utilización activa del antebrazo y de la mano.

Tan pronto como se puedan tolerar pueden comenzarse ejercicios isométricos, tanto de la cintura escapular, como de la extremidad superior.

Deben realizarse radiografías para descartar  posibles desplazamientos secundarios.